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sábado, 7 de septiembre de 2013

Una mujer de hierro



El foco



Una mujer de hierro



sábado, 7 septiembre 2013, 15:27


Cuando el pasado 25 de agosto Sindy Hooperlevantó los brazos al concluir el Ironman de Canadá poco importaba el tiempo que marcara el reloj. Menos aún el puesto final logrado en meta. El mero hecho de tomar la salida ya había sido un triunfo. Más aún completar los 180 kilómetros en bicicleta, los cuatro de natación y los 42 a pie. Pocos podían imaginar que lo lograra aquel 2 de enero de 2013. Ese día recibió la fatídica noticia de que padecía un cáncer de páncreas.

Este tipo de tumores tiene una alta tasa de mortalidad. El 75% de los afectados mueren en el primer año de su diagnóstico (la mayoría dentro de los primeros 3 a 6 meses) y el 94% de los pacientes fallecen dentro de los 5 años. La cirugía ofrece la mejor oportunidad de sobrevivir a largo plazo, sin embargo, sólo el 15% de los pacientes son diagnosticados a tiempo para ser elegibles para la cirugía.Sindy lo fue. Pasó por el quirófano. Le extirparon la mitad del páncreas, un tercio de estómago, la vesícula biliar y el duodeno. El 19 de febrero comenzó con las sesiones de quimioterapia, una a la semana durante seis meses. Entre abril y mayo, le tocó también pasar por radioterapia todos los días laborables.

Desde aquel 2 de enero una única idea permaneció inalterable en su mente: disputar de nuevo elIronman de Canadá. El pasado año se había preparado a conciencia para disputar una prueba de este calibre. Junto a su esposo, Jon, completó en junio de 2012 el Ironman de Mont Tremblant en 11 horas y 38 minutos. "Fue un experiencia tan enriquecedora que decidimos que en 2013 correríamos el deQuebec", apunta Sindy.

Ni el cáncer ni estar en pleno tratamiento de quimioterapia cambiaron sus planes. Decidió correr ante la sorpresa de todos. Sindy era consciente de que quizá mucha gente no entendiera por qué era tan importante para ella acabar un Ironman en su situación: "Prepararme para correr me hace sentirme fuerte, no sólo físicamente, sino que fortalece mi corazón y mi alma. Me libera temporalmente del temor a lo desconocido. Además, quería ir al Ironman para difundir el conocimiento de esta enfermedad y recaudar fondos para combatirla", señala Sindy. Su médico tampoco salía de su asombro."Me soltó que estaba loca, bueno, realmente me dijo que no entendía por qué una persona completamente sana querría correr una prueba como un Ironman, así que menos me entendía a mi". "No estoy seguro de cómo vas a ser capaz de hacerlo", apostilló su doctor.

Sindy fue capaz. Corrió con su marido. Acabó la prueba en 16 horas y 24 minutos. Le sobró casi media hora para el cierre de meta. En breves días comenzará un nuevo ciclo de quimioterapia. Está preparada. Nadie lo duda. Es un mujer de hierro.

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