Ciudad de México.-
 Antes que cualquier cosa, soy una mujer. En términos muy simples, soy un género y muchos estereotipos, prejuicios y desventajas, me son atribuidas gracias a eso… e incluso yo he llegado a atribuírselos a otras mujeres. Fuente: Swagger

“Manejas como vieja”, “es que eso es cosa de mujeres” o “no puedo porque soy niña” son algunas de las frases que, hoy por hoy, en pleno 2015, cuando se supone la mujer y el hombre se encuentran en las mismas condiciones, sigo escuchando en mí y varias otras mujeres.


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Ser mujer afecta cada parte de mi vida (al igual que ser hombre los afecta a ellos) así como, si somos honestos, afecta cada parte de los demás. Si luces de cierta manera, si piensas de cierta forma y solamente te ves como la víctima, entonces tu género es el lente con el cual miras al mundo.

Vivo en un país donde “por carrilla” tengo que aguantarme cuando un hombre me grita de cosas y me doy cuenta de que no soy la única. La mayoría de las mujeres con las que he me he topado a lo largo de mi vida (que tampoco es tan larga, pero sí suficiente) no se atreven a subirse al metro en mini falda, no caminan largas distancias solas por la calle cuando es de noche y por lo menos en alguna ocasión se han sentido observadas, acosadas o agredidas.


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Apenas hace dos semanas, estaba en una tienda de ropa, de esas que vienen de España y abundan en cada centro comercial. Me detuve a ver unos pantalones que me llamaron la atención cuando escuché una voz detrás de mí junto con una ola de calor humano en los límites de mi espacio personal: “¿qué estás buscando, guapa?”

Voltee y la voz era del vigilante de la tienda, quien estaba sólo a dos centímetros de mí… en ese momento salí de la tienda y corrí hacia mi carro. ¿Cómo es posible que el encargado de hacer que los clientes (en muchos casos mujeres pues la tienda tiene una colección femenina más grande) se sientan seguros, me hiciera sentir de esa manera?

Me queda muy claro que no soy la primera, ni la única, pero… ¿por qué tengo que aguantarlo?


Foto: Swagger

El mundo está lleno de violencia, no solamente en contra de las mujeres. No es una cuestión de que falte justicia, también falta sorpresa. Parece que estamos acostumbradas a mínimo una vez al día aguantar que alguien nos agreda por lo que somos. Seas hombre, mujer… ser humano, eres vulnerable.

Mi género no debería ser un determinante para ser tratada de cierta manera. Ninguna característica: género, raza, sexo, educación, solvencia, etc., etc., debería ser un determinante para ser tratado bien o mal.

Pregúntense si creen que sus amigos o familia merecen un trato así. ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros?

Algunos datos sobre el acoso a las mujeres en México:

- En 2012, 1.4 millones de mujeres reportaron padecer acoso en su trabajo. (Colegio Jurista)

- 72 por ciento de las víctimas de abuso sexual afirman sentirse culpables o avergonzadas de lo que les pasó. (Colegio Jurista)

- Sus parejas les han dicho en alguna ocasión a 30.3 por ciento de las mujeres que “son feas” o que “les dan vergüenza”. (INEGI)

- 65.8 por ciento de las mujeres solteras opinan que el hombre es quien debe solventar los gastos. (INEGI)

- 80.4 por ciento de las mujeres han sufrido intimidación en el ámbito público. (INEGI)


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