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lunes, 16 de febrero de 2015

Curiosidades sobre el amor y el sexo que la ciencia te explica

Curiosidades sobre el amor y el sexo que la ciencia te explica



Estos sentimientos y emociones que parecen tan espontáneas están marcados por mapas mentales, referencias sociales y razones evolutivas
El amor tiene basamento científico y social / Foto Internet


Hoy se celebra el Día de San Valentín, y un sentimiento que parece tan espontáneo como el amor, está más asociado con mapas mentales, referencias sociales y razones evolutivas de la especie humana de lo que usted piensa.



Le invitamos a darle otro vistazo a los sentimientos de amor, amistad y a la sexualidad, a partir de las siguientes afirmaciones basadas en años de investigación científica:


Casi todos los mamíferos copulan desde atrás, con el macho cubriendo a la hembra por la espalda.

Hace 4 millones de años, el hombre comenzó a caminar erguido, cambiando muchos patrones, entre ellos lo que se consideraba como sexy.

La evolución puso al hombre y a la mujer cara a cara y mejilla a mejilla.

Al empezar a caminar erguida, el órgano sexual de la mujer se puso al frente y empezaron a demandar penes de mayores dimensiones.

Por razones evolutivas, el pene del hombre creció, pues si fuese como el de un gorila, mediría tan sólo 1,5 centímetros.

El torso de los hombres se fue desarrollando evolutivamente para proteger y proveer a las damas.

Las caderas anchas sugieren en los hombres una pelvis también ancha, apropiada para dar a luz.

Hombres y mujeres se sienten atraídos por rostros simétricos. Inconscientemente, las facciones desproporcionadas sugieren “malos”.

Una mujer produce al mes un único óvulo, que puede potencialmente cambiar su vida si es fecundado.

En un día, un hombre es capaz de producir tantos espermatozoides como habitantes hay en Estados Unidos (300 millones) .

El proceso evolutivo cambió lo que empezó como sólo lujuria: Ahora somos capaces de aparearnos por romance.

El amor ocurre en una región de la mente, vinculada con el sistema límbico, que elabora respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales.

El mayor órgano sexual de todos es el cerebro. Es allí donde se procesan las emociones que luego detonan por toda la piel .

Un estudio en 2010 concluyó que los “flechazos” sí existen y que se producen en menos de un segundo.

Los labios están repletos de terminaciones nerviosas. Al besarnos, la sensación viaja a 116 metros por segundo .

Los besos son procesados por las neuronas, que disparan químicos que generan impulsos eléctricos.

El beso viaja por la zona más sofisticada del cerebro, el córtex, que es la que nos diferencia de los animales porque nos permite razonar.

Cuando besamos, el córtex pregunta al sistema límbico del cerebro (que almacena los recuerdos) ¿es esto sensual? .

La ciencia afirma que el “mapa del amor”, o las características que buscamos en otra persona, comienza a crearse desde los ocho años.

El impulso sexual desciende por la espina dorsal, hasta el punto más cercano a los órganos sexuales.

En el encuentro sexual, se altera el ritmo cardiaco y de la respiración, varía el tono muscular y aumenta la tolerancia al dolor. .

Durante el encuentro sexual, los labios internos de la vagina triplican su tamaño y sus paredes se hinchan de sangre.

En el coito, el clítoris se “hincha” de sangre, tal y como si se tratase de una erección.

El clítoris posee 8.000 terminaciones nerviosas, el doble de lo que posee la cabeza del pene.

En la erección del hombre, se dispara un flujo de óxido nítrico que permite a la sangre entrar al pene 50 veces más rápido que lo normal.

En el orgasmo femenino, la supresión del dolor aumenta en 100%.

El amor en los hombres entra por los ojos. Ellas son más sensitivas, y toman en cuenta otros factores como la voz, olor y hasta el humor.

Los niveles de vasopresina, hormona relacionada con los celos e infidelidad, se elevan más fácilmente en hombres que en mujeres.

Estudios recientes han demostrado que los varones casados tienen mejores pronósticos de vida, porque sus mujeres cuidan de su salud.

Las mujeres son más selectivas sexualmente, porque prevalece en ellas el instinto protector de sus óvulos, que están contados.

Las mujeres en parejas funcionales también viven más, pues su estabilidad emocional las hace vivir mejor, con menor riesgo de enfermarse.

Las parejas en conflicto viven menos: Los hombres, porque dejan de ser cuidados por sus mujeres y ellas, porque sus defensas disminuyen.

Científicos de UCLA demostraron que el cerebro procesa de la misma forma el dolor emocional y el dolor físico.

Según cifras del Instituto Kinsey, 1 de cada 5 personas siente más deseo sexual en momentos de ansiedad, depresión o ira .

Según estudio de la Universidad de San Diego (EE UU) tendemos a forjar amistad con gente que comparten algunos de nuestros marcadores genéticos.

Compartir entre amigos ayuda a fabricar más serotonina, neurotransmisor que combate la depresión.

La Universidad de Syracuse (NY) concluyó en 2010 que enamorarse puede provocar la misma respuesta que provocan las drogas en el cerebro.

En el amor filial o maternal, se activan distintas zonas del cerebro que en el amor apasionado.

En las futuras madres, la hormona oxitocina es la responsable de despertar y fortalecer sus instintos maternales.

Por las venas de las mujeres embarazadas se bombea más oxitocina, es decir, circula más “amor”.

En los padres primerizos, disminuyen los niveles de testosterona e, incluso, llegan a producir más estrógeno (Canadá, 2001)



EL NACIONAL
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